¿Y si aplicamos el carnet por puntos en mi empresa?

Vuelves del verano. Tu PC tarda en arrancar 20 minutos así que te pagan la primera media hora por organizar tus papeles. Luego decides que ya es hora de entrar al lío. Tu navegador favorito se cuelga. Pruebas otro y tarda 10 segundos en cargar cada página. Luchas y porfías. Tardas media hora más en poder acceder a tu correo.

Tu trabajo no es saber qué falla pero, como resulta que vives en el mundo y tienes un ordenador en tu casa (mejor y más rápido porque tú sí tienes claro el valor del tiempo perdido), imaginas que los constantes recordatorios para que actualices el Fulano Player y el MenganoSoft Triturer deben tener algo que ver. Pulsas en un rutinario “ok” mientras buscas en el panel de control para ver cada cuánto se desfragmenta el disco duro.

Ah, el verano te había hecho olvidar pero la realidad te golpea: usted no tiene privilegios de administrador. ¿Privilegios? ¡Sólo quiero hacer mi trabajo y que mi equipo supere el rendimiento de un berberecho al vapor!

Cortesía de eggstone|eggstone (http://www.flickr.com/photos/citrapramadi/)
Cortesía de eggstone|eggstone (http://www.flickr.com/photos/citrapramadi/)

Total, que tienes que llamar a un servicio de atención que ni es servicial ni atiende demasiado a lo que le dices. Entre furioso y avergonzado, les pides que inviertan su tiempo (también remunerado) en actualizaciones rutinarias que podrían estar incluso automatizadas.

Resultado final: imprevisible.

¿Algo de esto te resulta familiar? Seguro que sí. Yo, personalmente, he visto perder horas enteras en ese baile, mías y de otros. Horas, vuelvo a insistir, que se pagan. Cuando se habla de los altos costes laborales de las empresas, algún directivo debería pensar en el alto coste de la ineficiencia.

No hace falta que ningún informático me explique por qué se ha hecho así: no es que no lo sepa o no lo entienda. Que sí: cuestiones de seguridad, simplificación del mantenimiento, etc. Sólo que es mentira. La seguridad siempre es relativísima (se vigilan unas puertas y se dejan abiertas otras ventanas) y el mantenimiento no debe ser muy simple cuando los técnicos deben preguntarme una y otra vez cuál es la IP de mi equipo o por qué tengo instalado el Zutano Roller.

El diagnóstico es muy simple: el café para todos no funciona. Es una idea maravillosa. Como idea. Sobre el papel. Pero pocas veces resiste la corrosión de ese ácido llamado realidad.

Creo que nos merecemos algo mejor. ¿Por qué no un carnet por puntos en la empresa, empezando por los perfiles informáticos?

Cortesía de Andy Hay (http://www.flickr.com/photos/andyhay/)
Cortesía de Andy Hay (http://www.flickr.com/photos/andyhay/)

Me explico. En vez de tratar a todos los empleados como si fueran irresponsables analfabetos, ofrezcámosles un “por qué no” a sus demandas. Si eres mi empleado y quieres que el departamento informático lo haga todo por ti para que no puedas “cargarte nada por error”, perfecto. Pero si eres un usuario avanzado y pides tener mayor control sobre tu equipo, ¿por qué no? Sí, puedo ocasionar gastos innecesarios con mi torpeza: pérdida de datos, virus, etc. Pero todo eso puede cuantificarse y convertirse en sanción o, más fácil, en una nota que evalúe mi competencia o incompetencia técnica. La más fácil: empiezas con 12 puntos y si metes la pata se te van restando, en número mayor o menor en función de la gravedad de cada pifia. Pérdida de datos: 6 puntos. Enlentecimiento del sistema que obliga a los informáticos a intervenir más de media hora, 3 puntos. Si llegas a cero y por tanto demuestras ser inútil, terminarás sin poder alguno.

Pero, si lo haces bien, ¿por qué no vas a seguir teniendo más autonomía?

Cambiaríamos la desconfianza del empleado ‘a priori’ por un apoyo inicial que puede retirarse si uno comete errores. Parece similar, pero es totalmente distinto.

Creo que es una perspectiva que podría llegar mucho más allá y aplicarse en casi todos los ámbitos del día a día corporativo. Pero empecemos por la informática. De entrada se ganaría:

  • Tiempo -o sea, dinero- en el arranque de cada jornada y en el mantenimiento periódico.
  • Satisfacción del empleado al ver respetado su criterio y su autonomía.
  • Productividad del empleado al poder utilizar programas peligrosísimos que a veces los sistemas centralizados desincentivan o tratan de prohibir. Ejemplos reales: OpenOffice, Any Video Converter (versión gratuita), Mozilla Firefox.

Es más, tengo pruebas de que es un camino que puede ser fructífero. ¿Que cómo lo sé? Porque muchos hemos tenido, por error burocrático, privilegios de administrador en nuestro equipo durante años. Ningún bit resultó dañado en el experimento.

En serio.

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